
Enorme bestia de garras filosas, donde mi corazón a encontrado refugio, temeroso. Te alimentas de mi, con tu lengua suculenta pruebas cada gota de sangre derramada, con tus filosos colmillos despegas mi carne pútrida...
La bestia está tras nosotros, bebiendose la vida de los inocentes, inocentes que se esconden en el traje de los demonios. ¿Habrá tiempo para curar las heridas? No existe el tiempo, dentro de un contexto puro y sin sentido, donde tu me persigues y terminas perseguido.
Cierras tus labios, callas pensamientos, destrozas las venas de tus brazos, salpicas sangre que me hará vivir. Sólo calla bestia, calla y mantenme en la espera de un beso tuyo, para renacer, para volver a ser buscado, para conocer el sabor de tu vida.
Nuestros pulsos, a ritmos diferentes, se van ascelerando, dandole paso a una nueva forma de comprenderlo todo. Tu debilidad le abre paso a mis éxitos, pero tras ellos pierdo más de lo que gano.
Nuestros pulsos ascelerados van remarcando suavemente el dolor, nos acarician mientras nos clavan sus garras, no hay vuelta atrás. Tus ojos bordean mi rostro, sabiendo que no estoy aquí. Tus lágrimas caen sobre mis manos, palideciendo mi piel.
El tiempo a llegado para enfrentar a la bestia... Para que te detengas ante mi, para que sostenga tu corazón dentro de mis garras, para saciar mi sed con cada gota de sangre que derramas, sangre dulce, limpia, inocente... te escondías en un traje de demonio, ocultabas a un ángel liberador de pesadillas.
El dolor de cabeza estalla cada pensamiento en mi cerebro, quedate frente a mi, enfrentate a luchar, besa mis labios que estan empapados de ti, abraza mi piel que se encuentra fuerte gracias a ti.
No puedo esperar a que el tiempo cure todas tus heridas, a que tus venas se despeguen de tu carne pútrida y se junten a mi, y me demuestres tu amor, tu pasión... a consumirnos en cenizas, a ser lo mismo, a unirnos eternamente, la belleza y la brutalidad de la bestia.